Tierra de Dehesas, Extremadura

Libro publicado y editado por ANSER.

 

 

La intervención humana sobre el terreno mediante un lento proceso ha dado lugar a las dehesas, que en su forma original constituyen un sistema de explotación equilibrado, racional y por tiempo indefinido.

Las dehesas no son un ecosistema natural, sino el resultado de la intervención humana sobre un bosque de encinas o alcornoques y en menor medidas de otras especies. el proceso de arrebatar tierras al bosque para dedicarlas al pasto comienza con el aclarado de arboles y culmina con la eliminación de la vegetación leñosa subyacente y la estabilización de los pastos, gracias a la intervención de la ganadería alternada con ciclos de labranza mas o menos largos.

Una vez creada la dehesa, esta sólo se puede mantener mediante una intervención humana racional y estable. El abandono conllevaría el surgimiento y auge de la vegetación leñosa y a la larga arbustiva, mientras que la intensificación acarrea el aclareo paulatino de árboles y la progresiva transformación hasta convertir el lugar en un erial.

La renovación del arbolado es una necesidad para el mantenimiento de las dehesas, siendo este uno de los principales problemas que hoy día aquejan a un buen número de dehesas.

La formación de las dehesas siempre ha estado ligada al latifundio, considerado este como una amplia superficie controlada por un único propietario. Es fácil pensar que una pequeña propiedad está mucho más expuesta a un modelo de explotación más intensivo, que antes o después terminará con la deforestación del terreno.

Desde el latifundio romano, que dio origen a los primeros terrenos adehesados, hasta las dehesas que todavía mantienen unos usos más o menos tradicionales, han transcurrido más de dos mil años de altibajos, pero que ponen de manifiesto la pervivencia de un sistema agrario racional, por el que merece la pena luchar en aras a su conservación.

De forma amplia, el término dehesa designa un sistema de explotación del terreno que combina explotación ganadera y agrícola con otros usos como el cinegético, con una superficie de pastizal de al menos el 50% y con arbolado productor de bellotas que cubren entre el 5 y el 50% del terreno.

 

Más del 35% de las dehesas de toda España se concentran en Extremadura. En torno al 75% de las dehesas extremeñas corresponde a latifundios de titularidad privada. El resto lo componen terrenos de propiedad comunal y ayuntamientos.

 

En un mundo en el que el ser humano ha influido de una forma considerable en el paisaje, y en una zona como la mediterránea, donde cuantiosas civilizaciones han dejado una importante huella en el entorno desde hace miles de años, las dehesas pueden considerarse como el paradigma de un paisaje manejado que alberga al mismo tiempo una alta biodiversidad.

 

 

La necesidad e importancia de dar a conocer el ecosistemas de las Dehesas, hace imprescindible una publicación por nuestra parte de un libro llamado "Tierra de Dehesas Extremadura". 

 

En este libro se da a conocer el origen de las dehesas, la biodiversidad que alberga, la legislación que las protege así como su problemática principal. 

 

Este ecosistema se ve en la actualidad en fase de degradación , debido principalmente al sobrepastoreo, la falta de regeneración, problemas sanitarios (la seca), así como una gestión inadecuada o cambios en el uso del suelo.

 

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